miércoles, 7 de noviembre de 2018

Continuismo… no reelección





Joan Leyba Mejia
Los peledeístas se han manejado desde su arribo al poder de espaldas a la gente y muy alejados de las ideas que alguna vez sembrara en ellos, sin que germinara nada positivo, el oxidado profesor y líder político Juan Bosch. Pero adoptaron de él, rasgos característicos del ser megalómano. Y ven, como lo hacen los narcisistas con rotundo desdén, todo proyecto que se haya propuesto desplazarlos del dominio de las instituciones del Estado.

Las ínfulas con que han construido su trama histórica, van más allá de la lógica simple y les crean la sensación de ser infalibles frente a sus opositores. Por lo que, apuestan a marchitar indefinidamente las aspiraciones de un pueblo harto de robos y artimañas. Dejando de ser mera  casualidad, la existencia de algún corifeo embriagado de poder, que se atreva contra todo razonamiento legal, a plantearnos la repostulación presidencial del ungido de Arroyo Cano.  

La suerte que podrían correr en la búsqueda vana de postergar a Medina, más allá de lo que plantea nuestra Norma Fundamental en su artículo 124 y el impedimento  establecido en el  vigésimo transitorio, que estatuye: “En el caso de que el Presidente de la República correspondiente al  período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional 2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún otro  período…”. Sería definidamente; la travesía más peligrosa en la que se embarcaría el PLD en los años que lleva al mando de la nación.

Dicho esto, entenderán por qué todavía pesa en mí la firme convicción, de que a los morados les resultará más difícil correr el riesgo de modificar nueva vez la Carta Magna para dar paso al endeble y desacreditado liderazgo del actual inquilino del Palacio Nacional, que crear bajo el manto de ese mismo esquema de corruptela, un “instrumento-sustituto” que vele, mantenga y proteja los beneficios que han  obtenido en desmedro del pueblo dominicano, producto del mal uso que en provecho propio dan a los fondos públicos.
Confío, amparado en esa visión, que el danilismo o como quiera llamársele a la claque que hoy gobierna, perdió las expectativas de seguir montado en la ñoña, arropados en la figura del actual presidente. Porque, aunque exista la sospecha colectiva de la infausta pretensión de prolongar en forma perpetua al dictadorzuelo de San Juan, el hartazgo de la gente y la falta de confianza, son ingredientes poderosos que tienen que afrontar los alabarderos de Danilo Medina en un lapso de tiempo extremadamente corto. 
No obstante la coyuntura actual, amerita la elaboración de una campaña propagandística que estimule las posibilidades de una reforma constitucional con miras a quitar el obstáculo antemencionado en el texto constitucional para que pueda el presidente correr en las elecciones próximas. Sin embargo,  tengo la ligera impresión de que esto es otro divertimento de los oficialistas para mantener la oposición entretenida en asuntos insulsos y de paso buscar una salida airosa al atasco que les generan los casos de corrupción por los que menguó significativamente el liderazgo de Danilo; y buscar un “Delfín”, que unifique en torno a él las elecciones del 2020
Concluyo con la certeza,  que no habrá manera posible de montar la reelección que algunos rivales del PLD temen, y que lo aprestos de los seguidores del presidente  girarán en la búsqueda de una fórmula para mantenerse en el poder a sabiendas de que la peor carta la representa el propio Medina. Algo más que suficiente para escrutar entre sus presidenciables, uno que garantice en su afán de continuismo, seguir al mando del barco capitaneado por Danilo, pero sin Danilo.

martes, 6 de noviembre de 2018

USA 2018 elecciones de medio término

Víctor Nicolás Reynoso P.


Los Demócratas en buscá de equilibrar el congreso
Los estadounidenses siempre son descritos como “divididos”, como si eso en sí mismo fuera negativo. Sería ext raño que una nación democrática no estuviera en desacuerdo consigo misma, incluso de manera estridente, sobre los asuntos más importantes de la gobernabilidad.
EEUU, que a menudo reserva sus peores peleas para las elecciones de medio término, lo hizo en 2010, cuando Obamacare era el tema controvertido; en 1994, cuando los republicanos se opusieron al gobierno en sí mismo; y en 1938, cuando incluso Franklin Roosevelt probó la ira del pueblo. Lo que distingue estas elecciones de medio término de esos precedentes polémicos es la fuente principal del rencor, que surge desde los niveles más altos: el presidente Donald Trump, quien ha mostrado el comportamiento más grosero.
La lista de enemigos del Sr. Trump, que él denuncia en sus mítines, va más allá de los demócratas para incluir a periodistas, inmigrantes, servicios de inteligencia, atletas disidentes y una elite mal definida. Él ha propuesto el no reconocimiento de personas transgénero y ha encargado anuncios de campaña que son realmente difíciles ver. No podemos culparlo directamente por la violencia de las últimas semanas, dirigida a los liberales de alto perfil y, de manera más letal, a los judíos. Pero un presidente decente sentiría la atmósfera odiosa e intentaría calmarla. El Sr. Trump con demasiada frecuencia la exacerba para sus propios propósitos.
En su discurso final a los votantes, el Sr. Trump ha demandado el fin de la ciudadanía por nacimiento y ha promovido la ecuación sin fundamento de una “caravana” de migrantes centroamericanos que pasa hacia el norte a través de México junto con el terrorismo islamista. Para una nación poderosa en un auge económico, es un final vulgar para una campaña poco iluminadora.
Es tentador creer los votos para el Congreso el 6 de noviembre se convertirán en una oportunidad para controlar al presidente. Pero el mundo no debe esperar que una captura demócrata de la Cámara de Representantes, o incluso del Senado, pueda domar al presidente Trump de manera efectiva. Tal vez funcione con respecto a su programa doméstico, pero sus peores actos son tanto retóricos como legislativos. Puede continuar su despojo de la atmósfera cívica sin ningún senador. Sus acciones más polémicas, como la prohibición de viajar, la militarización de la frontera sur y sus políticas exteriores basadas en “EEUU Primero”, a menudo surgen de sus poderes ejecutivos.
Las investigaciones de sus asuntos bajo un Congreso demócrata tampoco cambiarán su comportamiento. Por un lado, los demócratas, conociendo la indiferencia del público con respecto al proceso, han ignorado las interminables investigaciones y han optado por enfocarse en la asistencia sanitaria durante la campaña. Por otra parte, el Sr. Trump es un maestro en impugnar los motivos de sus oponentes hasta lograr que su integridad sea tan dudosa como la suya. Ha tenido cierto éxito contra Robert Mueller, el fiscal especial que está investigando la influencia rusa en las elecciones de 2016. No debería tener problemas para repetir el truco contra el Congreso. Nada cambiará el comportamiento del Sr. Trump hasta que sus propios votantes le retiren su apoyo. Después de dos años de amplias oportunidades, siguen siendo firmes.
Es probable que las elecciones de medio término profundicen la brecha dentro de EEUU. Si a los republicanos les va mal, el Sr. Trump desarrollará una mentalidad de asedio. Si se desempeñan bien, una pérdida limitada de la Cámara de Representantes, por ejemplo, mientras retiene el Senado, acreditará sus propias tácticas de campaña y las intensificará. Al mismo tiempo, los demócratas comenzarán extraoficialmente el proceso de elegir un candidato para postular en su contra en 2020. Es probable que los activistas recompensen a aquellos que se oponen al presidente de forma más estridente. El resultado podría ser dos años de políticas aún más desagradables que los dos anteriores.
En tiempos normales, el jefe de Estado al menos trataría de calmar la situación. En esta coyuntura de la historia, los estadounidenses tienen que buscar ese liderazgo en otra parte.

Historia de la Constitución de R.D.



Víctor Nicolás Reynoso P.

miércoles, 31 de octubre de 2018

¿Comó recordaremos a Leonel?


Joan Leyba Mejïa
Tengo manía persecutoria, siento un temor constante e insoportable, pero hay momentos en que me domina la sed de vivir y entonces tengo miedo de perder la razón”. – Antón Chéjov- para Leonel Fernández
En momentos en que el líder de la revolución cubana Fidel Alejandro Castro Ruz, se encontraba sometido a prisión por el régimen dictatorial de Fulgencio Batista en la hermana República de Cuba, a consecuencia del histórico asalto al cuartel Moncada, le sobraron agallas para expresar con contundencia y osadía una frase que le postergaría adjunto a su legado. Con ella tal vez conquistó luego, gran parte de los que arriesgaron sus vidas por la utopía de entonces y obtuvo espacios que pocos hombres en las Américas han ocupado. Esa consigna que, a nuestro juicio jamás podrá usar el timorato que alguna vez fuera “líder, maestro y guía” de la galaxia morada, todavía hoy resuena en los rincones de la vieja Cuba: “La historia me absorberá”.
Tres acontecimientos posteriores dieron lugar a lo que hoy conocemos como democracia en este pedacito de tierra a la que algunos sacando filo político, llaman patria: el asesinato de Octavio de la Masa, en 1957, la expedición del 14 de junio de 1959 y el posterior ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina el 30 de mayo de 1961. En todos esos eventos, primó el sagrado sacrifico de entregar todo lo que fuere necesario, incluso la vida a cambio del bien más importante con que cuenta un hombre, para que todos los hijos de Duarte y Luperón hoy viviéramos en aparente libertad.
Los tiempos fueron cambiando y los liderazgos también. Y en medio de ese interregno se extrapoló el fusil al discurso y las trincheras a los partidos, dando cabida entonces al líder tribuno y carismático, ese hombre de enigmas indescifrables capaz de conquistar las masas sin la necesidad de emplear otra cosa que no sea el buen uso de la oratoria. Esos procesos dieron como resultado a Juan Bosch, Joaquín Balaguer y, el más grande entre los grandes, José Francisco Peña Gómez. Ellos nos enseñaron desde el cénit de sus idearios filosóficos, la importancia que repercute en democracia, la conquista del espacio de poder por vía de los discursos.
La política, como ciencia perfecta al servicio de la gente, fue la fuente de donde emanaron otros líderes de igual o menor trascendencia, pero todos altamente comprometidos con la Historia y el papel que les tocó jugar en ella. Lo supo el propio Bosch en 1973, cuando ya no era posible construir su sueño dentro del PRD. Majluta en el 1986, a causa de sus diferencias con Peña. Álvarez Bogaert cuando vio amenazado su desarrollo político en las filas reformistas. Y el más reciente de todos, Rafael Hipólito Mejía Domínguez, quien creó a base de su liderazgo las condiciones para que iniciara el éxodo masivo del antiguo PRD a la nueva casa, el más importante instrumento de oposición en la actualidad, Partido Revolucionario Moderno.
La historia, en ese sentido, se ha encargado de juzgar como lo dijo Castro a los protagonistas de los hechos más trascendentales de las recientes epopeyas criollas. Ha colocado en su lugar las cosas y ha demostrado que al tiempo, por más que lo posterguemos, siempre le llegará su moméntum. Por esa razón, me atrevo a juzgar antes que ella, los actos deshonestos que en perjuicio de un colectivo que le es afín, ha realizado un cobarde impenitente, oriundo de Villa Juana que algunos llaman el León.
Leonel Fernández ha dado suficientes evidencias que lo hacen poco merecedor de los apoyos que la gente le entrega, a sabiendas de que ha sido el causante de las peores desgracias que al día de hoy atraviesa la clase más desposeída de este pueblo lleno de incautos. No ha sido capaz de descifrar, ni advertir un solo elemento sociopolítico de esos en los que el hombre de visión ha montado un relato, catapultando una idea que por demás está siempre ligada al interés del grupo que lo aúpa.
Las muestras están ahí, por eso quizá ha menguado tanto el liderazgo que exhibía a sus acólitos con la arrogancia de los dioses. Ha perdido la magia encantadora que lo unió a la ilusión de muchos. Y ahora sucumbe como perro hambriento ante las migajas de su rival interno con un montón de excusas que no justifican su falta de coraje. No lo tuvo después del 25 de mayo del 2015, no lo tuvo en la reunión del Comité Central y no lo tendrá jamás. Porque ha sido constante en la huida, así lo recordarán las futuras generaciones, como un medroso que después de ser líder, se convirtió sin aparente razón en la marioneta de un pichón de dictador llamado Danilo Medina.

martes, 30 de octubre de 2018

Estado Mantendrá control sobre Cueva de las Maravillas

Víctor Nicolás Reynoso P.



Cueva de las Maravillas

SANTO DOMINGO. La Comisión de Contratos de la Cámara de Diputados presentará un informe desfavorable al proyecto de donación de 10 millones 400 mil metros cuadrados que abarcan el Parque Nacional Cueva de las Maravillas a la Fundación Patronato Cueva de las Maravillas, representada por Julio Víctor Giráldez Casasnovas.
De acuerdo con el diputado del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Héctor Feliz, presidente de la Comisión de Contratos, después de los encuentros con las distintas partes involucradas se decidió que esos terrenos se mantengan como propiedad del Estado dominicano.
El legislador agregó que los trabajos serán enviados al departamento de comisiones de la Cámara de Diputados para la redacción final del informe que deberá ser votado en el hemiciclo de la Cámara Baja.
La propuesta sometida desde el Poder Ejecutivo plantea la donación de los terrenos localizados dentro de las parcelas 2,7,10, 12, y 13 del Distrito Catastral número 1 del municipio Ramón Santana, San Pedro de Macorís, por parte del Consejo Estatal del Azúcar (CEA).
Tras ser apoderada del proyecto, aprobado en el Senado, la comisión se ha reunido con representantes del Patronato Fundación Cueva de Las Maravillas, del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales e instituciones como el Grupo Jaragua y la Fundación Acción Verde.
El patronato, que ha alegado que los terrenos debían tener un propietario, mantendrá la cogestión del lugar.


Continuismo… no reelección

Joan Leyba Mejia Los peledeístas se han manejado desde su arribo al poder de espaldas a la gente y muy alejados de las ideas que a...